Pues eso.
Acaban de darme la solucion que necesitaba para pasar todas mis entradas a blogger, abandono este blooooog!!
—–>Silencios de una Oveja<——
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Me vuelvo a Blogger =D
•24 Enero 2009 • Dejar un comentarioestoy
•24 Enero 2009 • 1 comentariolamiendo las tiras de mi piel que conservan tu sabor, mis labios heridos de los mordiscos que me doy para sentirte otra vez, las manos desgastadas de acariciar los lugares donde tú me tocaste.
Los mechones de mi pelo acariciados por tus manos, arrancados en las mías por el recuerdo, el de tu abrazo y de tus besos.
Un hilillo de sangre cae sobre mi barbilla, mi lengua también sufre las consecuencias de tu ausencia…
Y me despierto y no hace tanto que estuvimos juntos, y siento tu olor, tus caricias, tu sabor… Y tengo la necesidad de morderme, lamerme y olerme para tenerte presente.
recuerdo cuando..
•23 Enero 2009 • 6 comentariosAlto y claro, pero suave.
Se acelera, en un instante.
Y luego se mantiene constante.
En medio del silencio, solo existe su sonido para mí.
En ese momento, nadie puede arrebatármelo. Descanso la cabeza donde mejor puedo escucharlo, mis manos alrededor, sintiendo su tic tac, como un reloj.
Puedo sentir incluso la vibración, su dilatación, como fluye y como vive dulcemente en medio del pecho, un pequeño tambor.
Es su corazón.
explosión
•22 Enero 2009 • 7 comentariosMírame.
Sonríe.
Muévete.
Tócame.
Acaricia.
Juega con mi pelo.
Guíame.
Tu mano.
La ropa sobre mi cabeza.
Tener tiempo y perderlo.
Cambiando, sin cesar.
Bésame, sin parar.
Parar será la perdición.
No tengo esperanzas, estoy desvalida.
Soy tuya.
Un beso.
Un tirón.
Hazlo.
Estoy atada.
Chillo.
Tócame, así.
Muévete.
Despacio.
Rápido, aún más.
Tómate tu tiempo en perder el tiempo.
Guíame, dime a donde debo ir.
Déjame marchar, doy la vuelta y caigo.
No tengo esperanzas, soy tuya.
Aún…
Siento tu aliento.
Coge mi aliento.
Pasión.
El principio es el final.
Para…
No tengo esperanzas, soy tuya.
Hasta despertar….
un regalo
•21 Enero 2009 • 6 comentariosMe he dado cuenta de que no quiero ni necesito objetos.
Quiero momentos, necesito palabras.
Quiero tiempo, necesito miradas.
Quiero su aliento, necesito caricias.
No quiero poseer nada.. Quiero compartir un alma, una esencia, una mente, un sentimiento.
el lugar más bonito del mundo
•19 Enero 2009 • 8 comentarios-¿Lo es?
-¿Es qué?
-¿Es el lugar mas bonito del mundo?
-El lugar más bonito del mundo puede ser cualquiera- me respondió.
-¿Cualquiera?- repetí.
-Cualquiera en el que puedas llevar la cabeza alta y en el que te puedas mostrar orgulloso de ti mismo.
-Sí- asentí.
Pero me quedé pensando que allí donde hay alguien a quien se quiere muchísimo y donde hay alguien que nos quiere de veras, ése si que es el lugar mas bonito del mundo.
dime…
•18 Enero 2009 • 5 comentarios
si nunca has jugado al escondite con los secretos,
¿cómo sabes de qué color son los tesoros?
Alguna vez
•17 Enero 2009 • 6 comentarios… me alegré de verte,
… tuve para ti una sonrisa,
… mi corazón se aceleró por ti,
… pensé en morir en tus brazos,
… pensé que me amabas,
… pensé que eras mi felicidad,
… quise envejecer a tu lado,
… quise compartir mis sueños contigo,
… quise que mi alma se fundiera con la tuya,
… tus besos incendiaron mi boca,
… tus manos hicieron temblar mi cuerpo,
… provocaste en mí una gran ternura,
… te tuve cariño
… provocaste en mí una gran pasión,
… me sentí parte de ti,
… sentí que era tuya,
… me sentí feliz a tu lado,
… Supe que me habías traicionado…
Y ahora no.
“despellejo un corazón en las zarzas de mi voz, y me mata el mismo sol que a ti te alumbra…”
20 Días
•15 Enero 2009 • 10 comentariosNos llega el lenguaje, y con el las mentiras y las amenazas, la crueldad y la decepción. Caminas, y esos pasos te conducen fuera del refugio de tu hogar.
Para conservar la alegría e ignorancia de la infancia tendrías que morir siendo niño, o vivir como tal, sin convertirte nunca en hombre, sin crecer jamás.
Recuerdo: Observación
•13 Enero 2009 • 8 comentariosNota mental: demasiado que decir en poquísimas palabras.
Desde sus pies. Mi acostumbrada postura con la cabeza gacha hace que sean lo primero que observe ese día.
Elevo rápidamente la mirada, para ir descubriendo el resto.
Ropa sencilla, no hay nada que me llame la atención, y eso me gusta, pues me deja tiempo para fijarme en cosas más importantes. Decido hacer una pausa en sus manos, pero ya las conozco, tendré tiempo para ellas más tarde… Ahora no puedo tocarlas.
En los pocos centímetros que nos separan, en los pocos segundos que nos quedan hasta un formal saludo, no tengo tiempo de detenerme más.
Pero consigo hacerlo, discreta o no (ya me importa poco), me descubro observando sus rasgos, aquellos que tanto me intimidaron una vez, una sola vez.
Mi mirada se desliza por la suave línea de su cara, desde su barbilla a un lado de su mandíbula. Esa línea es suave, no muy marcada, quizá no infantil, pero tampoco demasiado adulta, de aspecto agradable. Después me desvío hacia su boca. Oh… ¡sus labios!
No tienen mucho color, pero es suficiente. En la comisura un hoyuelo aparece a cada lado cuando sonríe. Su sonrisa… Es muy bonita, es contagiosa.
Sigo caminando con mis ojos a través de su piel, llego a su nariz, oh, sorpresa. Tal y como la recordaba. Recta, dibujada con precisión, ligeramente levantada hacia la punta, pero de manera a penas perceptible en una simple observación inicial o sin atención alguna.
Impaciente llego a sus ojos. Sus pestañas son largas, no en exceso, pero es algo que pude notar también en otra ocasión. Sus ojos, hacen juego con el resto de su cara, no son unos ojos fríos, son ojos que sonríen a la vez que su expresión, cálidos, dulces.
Cuando me miran intento aguantar la mirada, pero mi voluntad es débil, y mi vergüenza y timidez es todavía más poderosa, así que procuro desviar rápidamente mis ojos hacia otro lugar.
Cuando puedo echar otro vistazo, observo lo último que quería: su piel. No hay ninguna imperfección exagerada ni fuera de lugar, es más, no he visto nada… Y mi instinto es alargar la mano y acariciarla, pero cuando vuelvo a la realidad y noto que mi brazo se está levantando, rápidamente me muevo y toco su cabeza, su pelo. Por suerte, era el momento indicado…
¡A veces tengo demasiada suerte!
